jueves, 18 de julio de 2013

Vacaciones

  A veces estoy solo en el trabajo. Como ahora. No es común. En general estoy todo el año con mis compañeros, con el teléfono chillando todo el tiempo, gente entrando y saliendo, señoras que demandan atención, en fin, en plena actividad. 

  Pero ahora no. Esta semana hubo un pequeño receso dispuesto generosamente por las autoridades, y he quedado solo. Con algunas tareas menores por hacer, logro no aburrirme, e incluso podría decirse que hasta lo paso bien. Riego algunos almácigos, espanto los topos que descaradamente osan arrimarse al pequeño arándano, y junto y  agrego hojas de glicina secas al compst. Quizá, me han dicho, algunos amigos vengan a visitarme hoy.

  Quien no va a venir es M.Z. El solía venir en esas raras circunstancias de soledad y tranquilidad similares; conversábamos de temas dispersos y tomábamos mate. Junto a la salamandra en invierno, o a la sombra  del sauce del patio en verano. Pero eso es el pasado. Desde que se transformó en comisario político del régimen, se hizo monotemático y aburrido. Lamentablemente no he tenido ni el tacto ni la paciencia suficientes en el momento de  hacerle notar mi fastidio y repulsión a sus peroratas gratuitas e invasivas. Así que, debido seguramente a mi falta de delicadeza y buenas costumbres para comunicárselo, ya no vino más. 

  Ahora estoy solo, contemplando como los primeros rayos del sol de julio  traspasan  las ramas desnudas del viejo roble. 

3 comentarios:

Unknown dijo...

Arándanos, glicinas, mágico! Para que arruinar esa bella soledad con la visita de un tipo como M.Z.?

Gracias, Jose, un abrazo!

ale sil dijo...

"Ahora estoy solo, contemplando como los primeros rayos del sol de julio traspasan las ramas desnudas del viejo roble." Muy bueno este final, José, y me quedo pensando si en realidad no puede ser un bello comienzo para otro relato.. Abrazo

José Buhardilla dijo...

Gracias por los comentarios!

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