Íbamos subiendo por la oscura calle de tierra atrás del Hospital Zonal. J, C, M y yo, luego de una tarde invernal de preparación de examen de química, de haber comido la tarta de manzanas de la mamà de J. y mas que estudiar acidos y sales y sus combinaciones, fue mirar por la ventana a las vecinitas de aquella casa del barrio obrero. Justo al llegar a la loma, a dos cuadras de la salvadora e iluminada ruta, nos encandila la luz alta de un auto grande, presumiblemente un Falcon . Enceguecidos por la luz, adivinamos por los portazos que baja gente. La certeza llega con los ruidos metálicos de las armas deliberadamente cargadas en ese instante, que adivinamos 3 o 4.
-Documentos , grita una voz ronca
No hay comentarios:
Publicar un comentario