sábado, 12 de octubre de 2019

Hombre Ezquizoide del Siglo XXI

  El tipo estaba leyendo algo de Cervantes, le dijo a un cliente. Tenia el libro abierto sobre el mostrador de su negocio de artículos de limpieza al que yo había entrado a comprar un escobillon. Tenia puesta una remera de Jimy Hendrix debajo de una camisa a cuadros abierta y escuchaba Biblia Negra y Sin Estrellas de King Crimson. Habia algunas similitudes conmigo, pensé, casi como un juego para pasar el tiempo. Yo lucia una remera  Pink Floyd, acababa de escuchar en el auto Hombre Ezquizoide del Siglo XXI, del mismo King Crimson, y venia de leer Crimen y Castigo de Dostoievsky en una tarde de lectura en mi casa. Como se tomaba tiempo pueblerino para atender a los parroquianos, cosa que a mi edad ya no me inmuta, mientras esperaba ser atendido me dedique a mirar los estantes, ofertas y envases de colores. Fue ahí cuando observe alguna folleteria estrategicamente colocada entre los envases y escaparates. Hacían alusión a candidatos presidenciales en los  comicios que se aproximaban. Eran tres o cuatro pequeñas fotos y leyendas sutilmente ubicadas a la altura de la vista de los clientes. Representaban políticas que adherían a corrientes de pensamiento que propiciaban peligrosamente el ascenso al poder de lumpenes y delincuentes vocacionales, cosa que ya había sucedido décadas atrás con algo que llamaban "chavismo" en otra región del planeta. Por suerte, estas siniestras fantochadas parecía que iban a ser repudiadas electoralmente al menos en mi pueblo, aunque no se sabia que ocurriría en el resto del país. 
  Compre, pague y me fui. Aquella tarde anduve  intrigado por el misterio de las particularidades del cerebro humano, sus laberinticos escondrijos cognitivos e imprevisiblemente pasmosos modos de acción y razonamientos. Me dormí escuchando Comportamiento Humano (Human behaviour)  de Bjork.  Por supuesto, y melatonina insuficiente mediante, esa noche tuve pesadillas. 

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