El ocio lúcido y la madrugada silenciosa. La soledad de las
caminatas por veredas desconocidas y bosques distantes. El mar y la montaña. El
campo desierto y el cemento de grandes urbes extrañas.
Nuevos tiempos en los que puedo redescubrir o descubrir por primera
vez, en los albores de la vejez, cuestiones como el Dilema del Erizo,
de Schopenhauer , El Mito de la Caverna de Platón, y las reflexiones
sobre la muerte de humanos a manos de humanos de Simone Weil.
El próximo paso será, quizá, en largas y solitarias
rutas, la mente en blanco y el crepúsculo, en todo su esplendor.
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