viernes, 16 de septiembre de 2011

Sobre optimistas y pesimistas

No se Francis, algunos optimistas son tan desaprensivos y caraduras, y eso esta tan a la vista, que a uno le cuesta no ser escéptico. Esta especie de hijos de puta (acabo de designarlos como Homo Sapiens var. desaprensivus) crecen y se multiplican a la sombra ( o a la luz mortecina) de la falta de valores, asunto que es un subproducto del posmodernismo que parece que al tango de Discépolo Cambalache lo ha superado. Por ejemplo, da pavura escuchar los pases de factura intercruzados del accidente ferroviario del otro día, nadie fué, ni la empresa de trenes, ni el gobierno nacional, ni el gobierno de la ciudad, y cuando uno escucha, analiza, contrapesa, evalúa y considera los diferentes discursos, no puede dejar de caer en una amarga tristeza. Cuidado con los optimistas: son los mismos que destruyen una economía regional en 5 años para extraer oro de una montaña, o los que llenaron Francia de centrales nucleares, o los que van a impulsar planes de ajuste en Grecia, Italia y España, o los que van a construir la tercera represa hidroeléctrica del mundo en el Amazonas desplazando a las poblaciones originarias, o los que roban pero hacen. Tambien son los que dicen haber puesto un mecanismo en los misiles crucero Tomahawk para que se desvíen de su blanco cuando detecten en su curso "poblacion civil" para preservar los "derechos humanos" y disminuir los "daños colaterales" . Estos, aquellos, y todos los otros especímenes de la caterva, son optimistas, caraduras, sin escrúpulos, y creen que todos nosotros somos unos idiotas. Y me tienen harto. Y hay que denunciarlos toda vez que se pueda y en eso estamos. Con optimismo genuino. Un abrazo.

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