Llego a mi casa haciendo apenas ruido en la madrugada con mis zapatillas de suela de goma. Al sacar las llaves tintinearon y esto, supuse, sobresaltó al guardia, que hasta ese instante yo no había visto. Lo cierto es que dió media vuelta sobre sus botas, cargando el FAL ("clac-clac" ) en su recorrido semicircular, girando el cuerpo, y quedó apuntándome al estómago, con la bala en la recámara, sin seguro y con el dedo en el gatillo. Ambos quedamos petrificados, envueltos en torrentes de adrenalina. Casi se me caen de las manos los discos de King Crimson que traía. Y antes que los neurotrasmisores de alguno de los dos hagan alguna macana, le dije:
-Vivo acá
-Ah, ok. Estamos custodiando la estación transformadora de alta tensión
-...
-Pasá, no más.
-Gracias, buenas noches.
Me fuí a dormir, preguntándome porqué el pibe estaba justo frente a la ventana de mi dormitorio haciendo su guardia, siendo que el objetivo a resguardar estaba enfrente , cruzando la calle.
Años después, cuando yo mismo fui soldado, al cubrir guardia en la casa de un coronel, comprendí.
Años después, cuando yo mismo fui soldado, al cubrir guardia en la casa de un coronel, comprendí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario