domingo, 16 de septiembre de 2012

Montoneros eran los de antes

  Ciertamente, los montoneros ya no son lo que eran. Los de antes, eran verdaderamente revolucionarios, y su sola presencia en las calles era atemorizante. Aunque , como estaban en la clandestinidad, o por lo menos la mayoría de las veces - excepto cuando daban conferencias de prensa- pasaban desapercibidos por su forzado anonimato, se los veía poco. Hasta que emprendían una acción armada y mataban o secuestraban a alguien y entonces si que se los veía y escuchaba.  Lamentablemente, a veces erraban el tiro o la onda expansiva, y en vez de matar al almirante mataban a la hija de este, o en vez de pulverizar a Videla con una bomba vietnamita de esquirlas y perdigones, mataban al chofer de un camión que pasaba circustancialmente por la vía pública. Vaya desgraciado, habersele ocurrido pasar por allí en ese preciso momento.  Otro tipo de errores que cometían no son menos dramáticos: como enviar a una chica de 16 años a dejar una bomba en una comisaria, con la mala fortuna de que el detonador se activara mientras la joven portaba el artefacto, matándola en el acto.  Bueno, son los daños colaterales de la guerra. Sin sangre no hay revolución, y en eso estaban. 

  La verdad que esos tipos se la jugaban. No como los montoneros de ahora, que son unos mantequitas de traje y corbata escondidos en oficinas públicas, o son tipos que no saben ni escribir un parte de guerra que asuste a alguien, ni siquiera a las viejas del barrio, y solo están pensando en sus negocios personales o en que lugar de Puerto Madero van a invertir. 

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