Esas paranoias que se inician con la semana, a veces una, esta vez dos, que esperás eliminar de tu existencia lo mas pronto posible, idealmente en uno o dos días, pero a mas tardar el viernes al medio día, y de ninguna manera mas allá del medio día del viernes, aunque si no quedara mas remedio y como gran excepción, antes que finalice el viernes. Porque no vas a soportar convivir con ellas el fin de semana, y te las queres sacar de encima, solucionando los eventos y circunstancias que las provocan, o desmantelando el oscuro andamiaje de malos entendidos , errores , falsas percepciones que en definitiva construyen las paranoias, que si bien son fantasías autoinflingidas a veces no lo son tanto y resultan ser simplemente absurdos de la realidad y de las personas circundantes a nuestras vidas, que nuestra momentánea guardia baja (basta una fracción de segundo de distracción para ser arteramente alcanzado por la flecha de lo absurdo) , o susceptibilidad, o incapacidad de comprensión ante tanto azaroso acontencimiento y sucesión hechos inesperados, provocan que sucumbamos al tormento de la incertidumbre y la angustia que resultan de ellas. Tal vez esperabas que fueran meras fantasías con fecha y hora de vencimiento, o que tu alta resiliencia - de la cual te vanaglorias- te pusiera finalmente a salvo del tormento, o todo fuera una pesadilla de la cual uno se despierta transpirando pero liberado, o que al menos sonara el teléfono y te dijeran que era una joda para Tinelli. Pero no. Esta vez no.
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