Por aquellos años, en la Luna, mis amistades se dividieron entre amarillos y violetas, aquellas dos tajantes corrientes de pensamiento que signaban los tiempos de la revolución cultural - y su correspondiente e infaltable contrarevolución - Al principio me sentí desorientado. Después se me aclararon las ideas y me senté pacientemente a la orilla del cráter Alpetragius, en el Mare Nobium, mate en mano, a esperar que el tiempo diluya semejantes pelotudeces.
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