Algunos amigos me llaman de lugares distantes del planeta o de otros planetas. Me dicen "Hola gorila, votaste la restauración" o "Que haces cipayo, ahora estas con los oligarcas" y otras cosas aparentemente comprensibles para ellos pero no dilucidadas del todo para mi entendimiento. La cuestión es que llaman ellos, y en las escasas ocasiones que el llamado lo hago yo, no hago alusiones a cuestiones políticas (¿políticas? ) , me hago el distraído digamos. Contengo mis ganas de decirles cosas como "¿Como andas , cómplice de delincuentes históricos?" o "¿Como van tus cosas, triste por el encarcelamiento de los chorros disfrazados de Guevaras que apoyaste?" Pero no, me callo, dejo que ellos se expresen y se desahoguen tranquilos. Al fin de cuentas, lo importante es la amistad que prevalece, a pesar de la estupidez inherente a la especie humana, que insiste, que repica, que es constante, casi atávica y genética.
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