Así fue como morì. Cuando nos enteramos que el Rey pasaría por nuestro pueblo organice una protesta pacifica. Como los carteles me parecían obsoletos y cobardes, ademas de sentirme un guerrero valiente, recomendé arrojar huevos y piedras. No se como, el imbécil del custodio adelantado interpretò que eran granadas de fragmentacion. Se intercomunicò con los tiradores de fusil con mira telescópica estrategicamente apostados. Una bala del francotirador calibre 7.62 me entro por el ojo izquierdo y salio por mi nuca. Justo cuando balanceaba el huevo.
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